lunes, 5 de septiembre de 2011

Intentando ser una supermamá. Capítulo 2

Una de las características principales de una supermamá, es la de llevar a sus hijos siempre primorosamente vestidos, sin que se note que la ropa es toda muy baratita, para alegría de la cuenta corriente de la familia.
Yo hasta ahora no había aprendido, y en los corrillos del parque dónde a principio de curso todo el mundo comenta: que si yo las camisas blancas en tal sitio a tanto y buenísimas, que si yo los leotardos en no sé dónde a tanto y no se hacen pelotitas, la otra que ha encontrado los pantalones grises igualitos igualitos a los de cole por la mitad de precio... Y yo callada, porque no tenía ni idea que eso se hacía, y me he andado gastando un dineral en los uniformes del cole (los auténticos, que sólo te los venden en el mismo colegio). Tomaba nota y después salía corriendo a las tiendas en cuestión. Demasiado tarde, por lo visto hay que ir en agosto, y la dependienta me mira con cara de "de dónde habrá salido esta que me viene a mitad de septiembre preguntando por jerseys".
Pero este año no me pillaba nadie. El 16 de agosto estaba yo en una tienda de las económicas, buscando alguna ganga de la que poder presumir en el parque infantil con el resto de madres. La verdad es que no veía nada, yo es que tanta ropa colgada en alto nunca sé mirar, todo desordenado, y sin nadie a quién preguntar, estaba perdida del todo. Pero entonces los vi, dos polos dos, de la talla de mi hijo a ¡¡¡¡¡¡ 3 EUROS !!!!!!! Dios mío, no me lo puedo creer, lo he hecho, lo he conseguido, los tengo. No os podéis imaginar mi cara de felicidad camino de la caja con los dos politos en la mano. Y cuándo llegué a mi casa y desperté a mi marido de la siesta para contárselo:
¡Qué satisfacción!
El caso es que me he animado tantísimo que me pasé la semana pasada de tienda económica en tienda económica, y no os podéis imaginar la de camisas, pantalones, calcetines, jerseys... Todo superbaratito.
Sólo que me acabo de enterar que mi hijo este año, como tiene tres años, sólo lleva uniforme los lunes, el resto de días va con chandal.
Ufffffff. ¿Dónde habré metido los tickets? Me veo el sábado en el mercadillo vendiendo ropa colegial. Pero esto no se lo contéis a nadie, dejadme que saboree la gloria de haber comprado los polos a 3 euros, momento insólito en mi vida en el que he dejado de ser un desastre de madre.

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